AMAT, Antoni

AMAT, Antoni ( Barcelona 1960 )

La influencia del paisaje mediterráneo y el descubrimiento de la pintura de Picasso y Dalí, influyen notablemente en su primera etapa de formación. En sus inicios artísticos tiene la oportunidad de conocer personalmente a Dalí, hecho que ejerce un peso importante en sus primeros pasos pictóricos.

Amat alterna estudios de Arte en Iade y La Escola Massana de Barcelona, con trabajos de colaboración para el estudio de diseño e interiorismo Ramón Carrera. En Barcelona profundiza en las técnicas y en las teorías del arte y la pintura.

Realizó su primera exposición en el año 1975, por la cual recibió diferentes premios. Hay una primera etapa que durará hasta 1980 en el que el surrealismo tiene una notable presencia, influencia que ejerce Dalí y los surrealistas de París.

En el transcurso de los 80 hay una ruptura que le conducirá a la obra actual, en la que su personal forma de expresión artística se pondrá de manifiesto. En los 90 expone en Barcelona, New York y diversas ciudades de Francia, Alemania, España  e Italia. En Ferias de Arte Nacionales e Internacionales tales como Art-Frankfurt de Alemania, y en Kunts-Rai de Amsterdam.

En sus nuevos trabajos, AMAT nos muestra una obra en la que amplía las posibilidades de expresión de lo aparentemente conocido y abre una puerta al juego intelectual y a la expresión, la fuerza en el gesto y la luz indiscutible del color le acompañan afianzándose en sus obras y transmitiendo un nervio vital a sus lienzos.

A finales de los años 90, AMAT incorpora la materia en sus trabajos. La tierra se cuartea, se desliza acarreando su propio peso que origina una superficie abrupta llena de interrogantes. Nos permite evidenciar un mundo de sutilezas donde la pluralidad convive en armonía. Crea densos mundos que se desnudan para descubrir el aliento que esconden su interior, revelándonos la fuerza del gesto y del color que se muestran con provocativa vivacidad.

AMAT desarrolla igualmente una intensa actividad en el campo de la obra gráfica, escultura y obras de gran formato. Con su pintura no persigue el todo, toma segmentos de existencia que apuntan una posibilidad. Reivindica su derecho a fragmentar abriendo ventanas en un mundo de materia que nos desvela que la perspectiva de vida es infinita. Es como una excavación en busca del fuego o del mar: “… el capricho de la naturaleza es desgarrador, al igual que el sentir no conoce dogmas y si esperamos coherencia podemos toparnos con la disconformidad…”

Gestos domados por la brocha huyen de su tediosa espera y se precipitan hacia el abismo del espacio, toman contacto con la materia para su irreversible existencia; es una incrustación agitada que culmina con enérgica frescura en una marca innominada.

La tierra se cuartea, se desliza empujada por la decisión, acarrea su propio peso creando una superficie abrupta que observa desde su montículo la exhalación silenciosa del color.

La desnudez natural se desparrama sobre el lienzo en una generosa gestación cómplice de cualquier inquietud, permite que las formas, las cicatrices rubricadas en un espacio de tiempo, el tizne creador de sombras, los signos sin nombre, busquen su lugar en un cosmos plural y permisivo.

La obra de AMAT nos mira buscando nuestros ojos ante la posibilidad de un encuentro en un espacio sin horizontes, donde las palabras son parcas y la naturaleza un símbolo. Nos invita en definitiva, a que seamos nosotros los creadores de lo que vemos.